Un viaje a través de Santiago (parte 4)

“Dios bendice a los que soportan con paciencia las pruebas y las tentaciones, porque después de superarlas, recibirán la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman. Cuando sean tentados, acuérdense de no decir: «Dios me está tentando». Dios nunca es tentado a hacer el mal y jamás tienta a nadie. La tentación viene de nuestros propios deseos, los cuales nos seducen y nos arrastran. De esos deseos nacen los actos pecaminosos, y el pecado, cuando se deja crecer, da a luz la muerte.” Santiago 1:12-15 NTV

Lo primero que saltó a mi vista fue que ¡¡Dios NO es como yo!! Eso me emociona grandemente porque en su naturaleza siempre es bueno, siempre busca el bien, siempre es justo, siempre es infalible. Me gustó una frase que leí de Nancy DeMoss: “Nada, nada puede tocarnos que no haya sido filtrado primero a través de Sus dedos de amor.”

Lo siguiente es el beneficio de resistir las pruebas y las tentaciones (las cuales no son pecados) que es: ¡la corona de la vida! Y eso me recuerda este pasaje: “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Jn. 17:3. Por el contrario, lo que sucede al permitir que el pecado se consume es la muerte. La muerte significa separación, estar separados de Dios es lo más terrible que alguien pueda experimentar.

Finalmente me viene a la mente Job que después de haber pasado por muchas pruebas y tentaciones lo que dijo fue: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.” Job 42:5. Él pudo experimentar que Dios tenía el control absoluto de todo lo que le estaba pasando y aunque fue tentado a sentirse abandonado por Dios o a auto compadecerse, al final Dios le permitió que lo conociera más y que viera Su gloria.  

Y así, aunque la tentación viene desde nuestro ser interior y de nuestros deseos egoístas, Dios puede usar eso para que podamos conocerlo a Él. 😍

Bajo Su gracia

Lily

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