Maternidad con misión (Parte 2)

Esta es la segunda parte del programa que escuché. Esta segunda parte la pueden escuchar en inglés aquí

 

Leslie Basham: ¿Alguna vez has dado vueltas a las preocupaciones en tu mente? Jani Ortlund sabe cómo es eso.

Jani Ortlund: Como mujer, muchas veces solo estoy repasando una dificultad en mi mente, tratando de resolverla creativamente, cuando lo que necesito hacer es verbalizarla al Señor Jesucristo y exponérsela a Él ya sea en un diario o audiblemente en oración. Y una vez que está fuera de mi mente y en Sus manos Él da sabiduría.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Bien, estamos platicando con Jani Ortlund. Ella es esposa de pastor es mamá de cuatro hijos adultos y once nietos, hasta ahora. Y ella y Ray viven vidas muy ocupadas y llenas, pero amo el hecho de que ha tenido una visión a la que ha llamado “maternidad con misión”. ¿Qué quieres decir cuando dices maternidad con misión Jani?

Jani: Por maternidad con misión, me refiero a que cada una de nosotros sabemos que el Señor Jesucristo está en una misión. Y nuestra misión cuando nuestros hijos son pequeños es principalmente mostrarles a Jesucristo en toda su belleza y vivir una vida como un ejemplo de lo que es seguir a Jesucristo, para que cuando esos pequeños crezcan, encuentren a Jesus irresistible, y quieran acercarse Él por ellos mismos.

Nancy: Eso es interesante, mientras nos estábamos preparando para estar juntas y tener esta entrevista, en mi lectura de la Biblia y me encuentro… He estado en el libro de Deuteronomio, que tiene mucho qué decir sobre esto. Déjenme leerles un par de versículos de Deuteronomio 4, dice: “Por lo tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás tus hijos y a los hijos de tus hijos.” (Vs. 9)

Qué secuencia tiene esto. Primero tiene que estar en tu propio corazón, y tienes que ser diligene para alimentar tu propia alma para que tengas algo para darles a tus hijos, y no sólo a tus hijos, sino a los hijos de tus hijos.

Jani: si

Nancy: De hecho, este es una de las cosas que, cuando hablamos con tus hijos por teléfono hace unos días, ellos dijeron y algo que fue importante para ellos fue tu amor por la Palabra de Dios, cómo estaba en tu corazón y cómo los impactó como niños pequeños.

Hijo 1: Hay un versículo en Deuteronomio que no puedo leer sin pensar en mi mamá escuchándola recitarlo. Al final de Deuteronomio, “Cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no os es cosa vana; es nuestra vida” (32:46). Así es como mi mamá ha tratado la Escritura.

Hijo 2: Recuerdo que hubo veces cuando teníamos nuestras devociones familiares. Mi papá normalmente las dirigía, pero de vez en cuando él decía: “Jani, ¿puedes leer algo?” Otra vez, no recuerdo momentos específicos o versículos específicos de donde los leía, pero era muy claro que la Bilbia era el libro más importante para mi mamá, y era un asunto de alimentarse de él, no solo decir “Éstas son las reglas”. Nunca sentí que la religión se usara de alguna forma para mantenerme a raya.

Hija (Christa): Lo que me viene a la mente es el versículo de su vida. Ese versículo era el Salmo 62:1 “En Dios solamente está acallada mi alma”. Creo que la razón de porqué lo recuerdo tanto es que mi mamá es la personificación de eso. Hay una voluntad de dar su vida por el evangelio sin pesar, gozosa, porque ella se siente amada y cuidada por el Señor. Y yo lo veo en su habilidad de descansar en el Señor y dar su vida.

Nancy: Me encanta cómo Christa explicó eso: “Esta voluntad sin pesar, gozosa de dar su vida por el evangelio”. Eso sería una buena definición de maternidad santa. Pero ella dijo que primero tuviste que depender del Señor y encontrar tu satisfacción en Él. Aquí está tu hija, quien es ahora una mamá joven, creciendo y aprendiendo de tu ejemplo.

Jani: Sí.

Nancy: Seguramente no se sintió sin tanto pesar cuando estabas enmedio de ello, pero eso fue lo que tus hijos se quedaron mientras les impartías la Palabra de Dios a ellos.

Jani: Si. Y animamos a cada mamá que está escuchando. Sentimos que cometemos tantos errores, y así es, pero el Señor los cubre con Su gracia. El sólo escuchar a mis hijos, Nancy, oh mi corazón está lleno de gratitud por lo que Dios hizo. Eso no fue de Jani. Oh Dios, mis hijos me vieron llorar a veces.

Cuando estuvimos en Escocia (estuvimos ahí cuatro años mientras Ray trabajaba en su doctorado, en la esquina noreste cerca de Aberdeen, en un pequeño pueblo), ese tiempo fue un tiempo difícil para mí como mamá, Nancy. Me embaracé de nuestro cuarto bebé. Estábamos en bancarrota. El inversionista que tenía nuestro dinero estaba muy mal mientras estábamos allá, y Ray no podía trabajar puesto que tenía una visa de estudiante y no se le permitía trabajar. Así que estábamos apretados financieramente.

Recuerdo esos tiempos como muy difíciles. Mis hijos los recuerdan como llenos de gozo. Bueno, el Señor hizo eso. No fui yo.

Nancy: Hay algunas formas… formas prácticas que compartiste en el blog de True Woman en el pasado sobre cómo creaste un sentido de anticipación en tus hijos.

Jani: Sí. Realmente creo que eso, eso es importante. Si los niños saben lo que viene, entonces ellos se pueden preparar emocionalmente para lo que sigue. A ellos no les gusta tener algo que sea repentino. “Ven, súbete al carro. Vamos al doctor ahora mismo”. En lugar de eso es decirles: “Mañana iremos a visitar al Dr. Miller y te hará tu examen de rutina”. Hablen sobre las cosas. Los niños son muy capaces de digerir mejor eso.

Cuando vivíamos en Escocia, tuvimos carro durante el primer año, pero entonces todo se puso patas arriba, tuvimos que vender el auto. Tuvimos que vivir de, realmente, nada y vivíamos a una milla de nuestra iglesia. Ray estaba trabajando en la iglesia ahí, y entonces él tenía que irse temprano los domingos por la mañana. Él no trabajaba con un sueldo. El ministro sólo le pidió que fuera su asociado, y Ray estaba tan feliz de hacer eso. Así que yo tenía que llevar a los cuatro pequeños a la iglesia sin carro, y era una caminata de una milla. Y Escocia puede ser brutal durante el invierno. Así que tuve que pensar en una forma de llevar a los niños a la iglesia sin tantos lloridos y quejas.

Creo que toda mamá debe llevar a sus hijos a la iglesia los domingos en la mañana, sin importar si su papá va con ellos o no. Y los domingos en la mañana, es asombroso cómo puede ser el peor día de la semana. Podemos tener a nuestros hijos listos para la escuela y al esposo listo para que se vaya a tiempo al trabajo y todo está bien. Pero viene la mañana del domingo, y de alguna forma hay caos, lágrimas, peleas, todo se complica.

Así que mientras estábamos en Escocia. El Señor me tomó del corazón y de la mano y me dijo: “Jani, esto depende de ti. Necesitas hacer esto. No puedes contar con Ray para esto. Él ya se fue”

Así que oré sobre esto. Dije: “Muy bien, Señor. Va a ser difícil, pero lo haré.” Y eso es lo que es la maternidad es “trabajo duro”. Empezábamos el sábado. Los niños y yo hacíamos masa con levadura (Ray trabajaba los sábados). Y hacíamos roles de canela que se levaban durante la noche. Yo hacía doble cantidad para que sólo lo tuviera que hacer un sábado sí y otro no y congelaba la mitad. Y durante la noche se levaba, para que los niños se levantaran con el olor de roles de canela, que, cuando no tienes una tienda de donas cerca, es lo mejor para un domingo en la mañana.

Tratamos de hacer del domingo un día divertido, no un día terrible. Y platicábamos con nuestro desayuno de roles de canela y huevos revueltos. Yo decía: “Tenemos que caminar juntos a la iglesia. Me pregunto ¿a quién veremos? Me pregunto ¿qué haremos?” Compraba unos pocos, lo que yo llamaba “premiecitos”. Dulces pequeños. Eran un tipo de Skittles. Yo los traía en mi bolsa y decía “Ahora, recueden que cuando vayamos en camino podría haber un premio para todos los que lleguen al final de la calle sin peleas.” Y todos los que llegaban al final obtenían un Skittle.

Entonces cruzábamos la calle y continuábamos: “¿Quién puede llegar al buzón primero y me espera sin empezar una discusión?” Cuando llegábamos hasta ahí y habría otro skittle.

Caminábamos toda la milla de esa forma. Las últimas cuadras era: “Pensemos en lo que vamos a hacer. Vamos a estar con Jesús y con otras personas del pueblo que quieren oír acerca de Él. Quizás deberíamos pensar en cómo vamos a estar ahí quietos y sentados para que la gente que nos rodea pueda escuchar de Él y cantarle y orarle a Él”. No había cuneros, y entonces los pequeños y a veces el bebé Gavin, tenían que estar conmigo durante el servicio hasta el útlimo año que estuvimos ahí. Que fue cuando hicieron un cunero para este creciente clan Ortlund.

Y entonces después de la iglesia hablábamos: “Oh, gracias por dejar que mami tuviera esta hora de la semana para escuchar a Jesús y orar a Él y cantar. Y me encantó, Eric, cómo te paraste con el resto de las personas que estaban cantando. Y, Christa, me encantó cómo trataste de encontrar el himno. Y, Dane, tu trataste de leer esas palabras que Eric te estaba señalando. Aquí tienen un “premiecito”. Ustedes son geniales. Gracias, gracias.”

Y entonces caminábamos a casa riéndonos, y cuando Ray llegaba para el almuerzo, yo le presumía: “Oh, estos niños estuvieron fabulosos. Tú no los escuchaste llorar mientras orabas ¿o sí, papi?

“Oh, no. Yo los ví sentados muy quietecitos”.

Y poco a poco aprendieron que una hora a la semana ellos podían quedarse quietos y escuchar y empezar a involucrarse.

Creo que parte de esto, Nancy, sólo fue el tener la voluntad de aceptar la responsabilidad. Alguien tenía que hacerlo.

Nancy: Y las circunstancias que Dios tenía para ti en ese punto, fue una temporada.

Jani: Fue una temporada. Ahora ya no es así. Yo tengo un carro para ir a la iglesia. Y los hijos ya son grandes. Pero veo a nuestros hijos traer a sus hijos a la iglesia e involucrarse. Amo eso.

Nancy: Me encanta cómo lo llevaste al Señor. Tu tenías un dilema. Tenías una situación que realmente no sabías cómo manejarla y entonces le pediste al Señor que te diera sabiduría. Yo te veo hacer eso en muchas circunstancias de la vida.

Anoche estábamos platicando sobre algo y dijiste: “¿Podemos orar sobre esto en este momento?

Jani: ¿Adónde estaríamos sin Él? Él promete que cuando le pedimos, Él ama que le pidamos. Quiero decir, piénsalo, aun en la Oración del Padre Nuestro, ¿cuál es una de las primeras frases? “Danos”. Dar. A Él no le afecta que vengamos a Él. Él promete, Proverbios 2, “Aquellos que piden sabiduría, seguro la encontrarán”. Pienso que eso es muy importante.

Yo no sé tú como mujer, Nancy, pero yo como mujer, en muchas ocasiones, sólo estoy repasando una dificultad en mi mente, tratando de resolverla creativamente cuando lo que necesito hacer es verbalizarla al Señor Jesucristo, dejársela a Él, ya sea en un diario o en una oración audible. Una vez que está fuera de mi mente y en Sus manos, Él da sabiduría sobre sabiduría.

Nancy: Si.

En Deuteronomio, este énfasis de Moisés al decirle a los hijos de Israel mientras se preparaban para entrar a la Tierra Prometida, “Necesitan temer al Señor y amar al Señor con todo su corazón. Necesitan recordar sus mandamientos porque ellos son su vida”. Estas no son palabras al aire. “Y Entonces necesitan enseñar a sus hijos a temer al Señor y a amar al Señor”.

Jani: Si

Nancy: Ahora, ¿no crees realmente que el temer y el amar van juntos? Eso es una reverencia y un amor muy grande por el Señor. Lo ves en Deuteronomio 6, los primeros versículos, “Teme al Señor, ama al Señor y enseña a tus hijos y a tus nietos a hacer lo mismo”. (ve el vs.2)

Mientras tus hijos eran pequeños, cuando recuerdas eso, ¿cómo les enseñaste a temer al Señor y a amar al Señor, y dónde queda la obediencia en todo eso?

Jani: Los enseñamos alrededor de la mesa. Aún cuando Ray no estaba ahí, había veces en las que teníamos que verlo irse (estaba viajando de un continente a otro) a veces hasta por ocho semanas. De todas formas, yo reunía a mis hijos cada noche para una comida donde nos sentábamos todos juntos. Trabajamos sobre modales en la mesa, hablando y mirando a cada uno a los ojos mientras hablábamos. Y entonces pasábamos algo de tiempo juntos en la Palabra.

Ellos aprendieron a temer al Señor viendo lo que significa eso en un padre o madre o en alguien que temiera al Señor si sus padres no lo hacían. Nos sentábamos alrededor de la mesa.

Ahora, como tú sabes, tú eres amiga de Ray, él tiene un doctorado en lenguas semitas antiguas del este. Él es tan inteligente. Yo soy una maestra de segundo grado. Yo amo a los pequeños. Así que él recurría a mí para ayudarle en esos tiempos. Y yo animo a las mamás: Quizás tu esposo no es creyente aún. Aún así tú puedes enseñar a tus hijos cuando vayan a su cama. Léeles algunas historias de la Palabra. Léeles la Palabra. Traigan juntos sus necesidades a Él en oración.

Nosotros orábamos como familia. Compartíamos necesidades. Y decíamos: “Mami, tiene esta situación difícil. ¿Puedes orar por mí sobre esto? Y los niños veían cómo el Señor respondía. Y tuvimos una situación difícil. “No tenemos dinero suficiente para regresar a América. Necesitamos pedirle al Señor que nos provea $5,000 dólares para poder comprar los boletos de regreso a casa. Papi se graduará en seis semanas”. Y los niños vieron eso. Esto es muy loco, pero la herencia de un tío rico que falleció nos llegó, eran un poco más de $5000 dólares así que pudimos comprar los boletos el día anterior al que los necesitábamos.

Nancy: ¡Oh, wow!

Jani: Involucren a sus niños a través de la oración, a través de la Escritura, a través de historias y a través del ejemplo personal. Ellos sentirán cuán real es Dios en tu vida. Ellos verán si tú estás preocupándote o inquieta y molesta y llorando y ansiosa e impaciente. Ellos sentirán esa tensión. Pero si ellos ven: “Esto es atemorizante, pero Jesús es mucho más grande que esto. Vamos a pedirle. ¿Orarían conmigo?” Y entonces te arrodillas con ellos. Ellos verán que es una forma de ir al Padre una y otra vez a través de Su Hijo Jesucristo.

Nancy: Así que ellos están viendo un ejemplo en tu vida de alguien que honra al Señor, que lo reverencia, que lo pone a Él en primer lugar y que lo ama.

Jani: Sí

Nancy: Tu fe en Cristo no es una carga que tiene que nacer, sino es tu vida. Es tu gozo. Así que, les estás enseñando, que quieres que ellos reverencien al Señor, que reverencien su autoridad. Y Dios te puso en sus vidas, ellos no lo pueden ver, pero Él puso a sus padres en sus vidas como su autoridad inmediata.

Así que yo te he escuchado hablar sobre la importancia de entrenar a tus hijos, disciplinándolos, enseñándoles obediencia. Eso parecería opuesto al gozo y al amor. Pero una parte de experimentar el gozo y amor reales es aprender obediencia.

Jani: Sí

Nancy: Así que imagino que tu estabas bastante ocupada en aquellos años cuando tenías cuatro pequeños.

Jani: Sí lo estaba. Pienso en todas las mamas y cómo van a través de ciclos. A veces los niños lo están haciendo muy bien, y empiezas a darte palmadas en la espalda y entonces uno de ellos tropieza o quizás los cuatro y piensas: ¡Oh, Dios! Pasas por ciclos como esos

Pienso que la disciplina es muy importante. Piensa qué tan de cerca están conectados el discípulo y la disciplina. Cuando estás discipliando a tu hijo, estas construyendo un discípulo. Pienso que hay muchas cosas que trabajamos como familia. Nosotros disciplinábamos a nuestros hijos, Nancy. Yo creo en dar nalgadas. Y yo le daba de nalgadas a mis hijos en ciertas ocasiones.

Nancy: Y eso es algo que tiene mucho rechazo hoy. Así que dinos qué quieres decir con eso para que estemos claros de que no estás hablando de abuso de infantes.

Jani: No, no. Nunca abusivo, pero veo en la Escritura que Dios no equipara el disciplinar a tus niños con odiarlos, Él pone la medida en ese versículo en Proverbios: “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.” (ver 13:24)

En nuestra familia lo aplicamos rara vez. Así es como decidíamos cuándo se necesitaba: Si el niño estaba mostrando un comportamiento que él todavía tenía a los dieciséis, es decir, si no era solamente inmadurez, si no sólo era porque estaba muy cansado o muy estimulado o muy fatigado, pero era una desobediencia desafiante, “yo quiero gobernar”, eso sería una ofensa digna de nalgada si esa actitud no cambiaba.

Así que le dabamos nalgadas a nuestros hijos y los amábamos y hablábamos con ellos tiernamente inmediatamente después y lo recibíamos y hablábamos del gozo de la obediencia.

La disciplina es tan difícil. Normalmente es la mamá quien tiene que disciplinar. Pero si un niño desde muy temprano, pienso desde unos nueve meses, si un niño puede escuchar un firme “no” y no se convierte en un bulto de frustración sino aprende la resilencia de eso: “Muy bien, me dijeron que no a este pedido, pero mi vida no se está acabando. Voy a continuar, y la relación va a estar bien, y no es el fin del mundo”, entonces mientras ese niño crece, ese niño aprende auto-control.

Y cuando llega a la adolescencia o a ella se le declara ese guapo capitán de futbol de 18 años, esa niña sabrá que: “Yo puedo decir “no” y mi vida no se acabará. Puedo esperar. Puedo tener paciencia.”

Así que es muy importante discplinarlos cuando son chicos. Pienso que parte de eso es enseñarles respeto, que hay un orden de autoridad en la Palabra de Dios, en el reino de Dios, en el mundo de Dios, y que necesitamos eso. Si un niño puede respetar a su mami, entonces él aprenderá a respetar a su maestro, y aprenderá a respetar a las autoridades gubernamentales, que es lo que la Biblia nos dice que hagamos y entonces él aprenderá la estructura completa de autoridad de la Escritura.

Eso, otra vez, es muy importante para una mamá joven.

Nancy: Tengo muchos queridos amigos que tienen muchos hijos pequeños, y así que mi corazón está con estas mamás. Es una etapa difícil.

Jani: Sí, difícil.

Nancy: Yo quiero ser cudiadosa aquí porque en realidad es duro y cansado. No sé si hay una etapa más difícil en la vida de una mujer.

Pero a veces veo a las mamás sintiéndose exhaustas y perpetuamente frustradas porque los niños están, en cierto modo, controlando el ambiente. No necesariamente quiero decir que con rebelión o con desafíos, sino solo con demasiadas ocupaciones, con actividades.

Jani: Con ruido.

Nancy: Si, con ruido, con no poder sentarse tranquilas. Tú tuviste cuatro pequeños, todos al mismo tiempo.

Jani: Si.

Nancy: ¿Cómo encontraste el balance entre dejarlos ser niños pero enseñándoles: “ustedes no controlan el ambiente aquí. Necesitas aprender auto-control”?

Jani: Bueno, esa es una pregunta difícil de responder, pero sé en mi propio corazón, cuando me sentía frustrada, cuando me sentía confundida, cuando me sentía molesta con mis hijos, yo sabía que eso no venía del Señor. Yo sabía que algo estaba mal, y eso era mi problema, no el problema de mis hijos. Y generalmente, lo que sucedía era que cuando mis hijos se portaban bien, yo estaba feliz.

Pero cuando sentía esa frustración, o estaba cansada porque ellos me estaban sobreestimulando, porque ellos no se controlaban a sí mismos. Yo necesitaba tranquilizarme. Y lo que les decía era: “como madre, necesito que hagan esto y les pediré esto otro”.

A veces era poner el temporizador durante quince minutos. “Todos vamos a tomar un libro. No pueden vernir conmigo a menos que vayan a vomitar o que estén sangrando,eso hasta que escuchen la alarma”.

Otras veces era un pequeño letrero de “alto” y lo tenía con una pinza para la ropa. “si estaba en verde, podías venir y hablar con mamá. Si estaba en amarillo, asegúrate de que es importante. Si estaba en rojo…

Nancy: …ni te atrevas.

Jani: Si “no me molestes”. Cualquier niño muy pequeño puede entender eso. Ellos aprenden a leer quietamente. La Biblia dice en 2 Timoteo que la falta de dominio propio es un espíritu anti Dios. Como mamás, queremos ayudar a nuestros hijos a no ser anti-Dios.

Y como mamás, Dios nos ha puesto en el lugar de Dios en sus vidas. Proveemos para ellos. Los protegemos. Los guiamos espiritualmente. Los disciplinamos. Esas son las cosas que Dios hace por nosotros. Y si podemos hacer eso cuando ellos son pequeños y les damos un ambiente seguro en el cual ellos sepan “está bien, esto es algo que puedo controlar. Puedo controlar mi lengua. Puedo controlar mi cuerpo durante estos cinco minutos”. Entonces, cuando crezcan, ellos empezarán a pedirle a Dios por aquellas cosas que su madre les ha estado dando y con las que les ha ayudado.

Y así que pienso, si una madre se está sientiendo frustrada, hay una razón, y hay una forma para aliviar esa frustración. Ve al Señor, pídele ayuda. “¿Qué puedo hacer? ¿Qué necesito cambiar para sentirme feliz en esta situación, para que fluya el gozo?

Yo creo, Nancy, que las recompensas son muy importantes para los niños. Lo son para mí. Pienso en las recompensas que el Señor nos promete en Su Palabra. Así que Él sabe sobre eso. Creo que, como madres, a veces nos sentimos culpables si les damos recompensas a nuestros hijos. Yo digo, “¿Qué? Tú eres parecida a Dios cuando das recompensas.” Dios nos ofrece recompensas para cuando lleguemos al cielo y Él nos da algunas aquí en la tierra también.

Así que animaría a las mamás a encontrar qué es lo que hace que tus hijos estén felices y entonces recompensar un buen comportamiento. A veces sólo de improviso, en el momento. No tiene que ser sólo en navidad o en su cumpleaños, sino una recompensa por un buen comportamiento tanto o más que cuando se redirige un mal comportamiento. Deja que tu vda sea una vida que cuando tus hijos la recuerden sea feliz y gozosa porque estuviste feliz de recompensar un buen comportamiento.

Nancy: Sé que muchas mamás están siendo animadas al escuchar lo que has compartido Jani, y ellas quieren escuchar más y vamos a regresar y hablar un poco más sobre las cosas que Dios te ha mostrado mientras tus hijos fueron creciendo para conocerlo y amarlo a Él. Pero pienso que muchas de nuestras escuchas serán animadas si oras por ellas, especialmente estoy pensando en las mamás más jóvenes y en aquellas que están en esa etapa tan ocupada y difícil.

Jani: Estaré feliz de hacer eso.

Nancy: Tú estás empezando a cosechar algo de la bendición y recompensa de aquellos años de fidelidad y ellas necesitan ese ánimo de alguien que ore por ellas. ¿Podrías hacerlo ahora?

Jani: Por supuesto.

Querido Señor Jesús, tú quien te hiciste un bebé y viviste la vida como nosotros para ser capaz de comprender cada tentación y sufrimiento. Ahora venimos a ti como mamás. Yo quiero orar particularmente por las mamás jóvenes que están escuchando el radio. Oh, Señor Jesucristo, acerca a esa mamá que está tan cansada que piensa que no podrá pasar el día. Fortalécela en su hombre interior. Dale una mayor porción de tu Espíritu para vivir hoy en tu gracia.

Señor, oro por la mujer que acaba de enterarse que está embarazada otra vez, y que no sabe cómo lo va a lograr otra vez, Señor. Bendícela con el hecho de que Tú estas involucrado en esto. Tú creaste a este bebé. Este bebé viene de Ti.

Oh, Señor, oro por la made que está criando a sus hijos sola. Fortalécela, Señor. Sé su esposo. Sé fuerte por ella.

Oro por las madres, dales tiempos contigo, tiempos de refrigerio. Abre tu Palabra a ellas, Señor, y que aplique individualmente para cada necesidad. Muéstrales que no están solas.

Oh, Señor Jesucristo, gobierna en nuestros corazones como mamás. Queremos que nuestros hijos te conozcan. Queremos ver una generación criada para que te ame, que traiga renovación y avivamiento sobre esta tierra. Señor, queremos hacer todo para lograr eso, pero somos tan débiles. Fortalécenos.

Gracias que es a los débiles a quien tú vienes. No necesitas aquellos que son fuertes por sí mismos. Tú te muestras fuerte a los débiles. Y te decimos que somos débiles. Sin poder. Incapaces. Y venimos a Ti para aferrarnos a ti y rogarte por más de ti mismo. Queremos todo lo que tengas para darnos.

Así, como madres, ayúdanos, en el nombre de Jesús amén.

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