¡La adolescencia llegó a casa! Y ¿ahora qué?

Hace poco platicaba con amigos que están batallando con la adolescencia de sus hijos. Esta etapa para nuestra familia, como para todas, fue y ha sido una etapa de muchos cambios y ajustes. Las preguntas comunes son: ¿Cuáles son los límites? ¿Le doy permiso? ¿Lo trato como adulto o como niño? 

Mi esposo estaba leyendo en ese momento el libro El Poder del Otro del Dr. Henry Cloud y creo que este extracto resume muy bien un poco sobre qué hacer en estas situaciones y ayudará para construir una mejor relación padres/adolescentes. Es una plática que el Dr. Cloud tuvo con sus hijas cuando ellas tenían 13 y 14 años:

«Niñas, se están convirtiendo en adolescentes. Es una etapa emocionante. Y una de las razones es porque se están volviendo más y más independientes. Eso significa que van a hacer muchas más cosas por su cuenta, y van a querer la libertad para hacer esas cosas. Así que quiero que entiendan algo. »Mi deseo más profundo es darles toda la libertad que desean. No tengo intención de controlarlas, manteniéndolas con una correa corta. De hecho, quiero lo contrario. Quiero que estén en control de ustedes mismas y tengan tanta libertad como les sea posible. Así es como funciona esto. Es una fórmula. La cantidad de libertad que van a tener va a ser igual a la cantidad de responsabilidad que van a asumir cuando la tengan, y esa responsabilidad deberá ser medida por el amor. Las decisiones que hagan, por las que van a tener que responsabilizarse, tendrán que ser amorosas. Deberán ser buenas para los demás y buenas para ustedes mismas. Sus decisiones no deberán dañar a nadie de ninguna manera: ni a ustedes ni a ninguna otra persona. 

Esa es su guía a la responsabilidad. Si son responsables de esa manera, guiadas por el amor, van a tener más y más libertad. Toda la que ustedes quieran, siempre y cuando siga la fórmula: libertad = responsabilidad = amor.

»Si no son responsables con la libertad que les doy, si hacen cosas que no son buenas ni para ustedes ni para otros; cosas que no son amorosas, su libertad quedará limitada a ese mismo grado. Dependerá totalmente de ustedes cuánta libertad van a tener durante sus años de adolescencia. Demuéstrenme que pueden ser responsables con su libertad y la conseguirán. ¡Esto hará que mi vida y la de ustedes sean muy divertidas!».

Meditando en esta anécdota pensé en dos pasajes de la Biblia que muestran cómo Dios, el buen Padre, trata a sus hijos:

«Pero alguien que no lo sabe y hace algo malo, será castigado levemente. Alguien a quien se le ha dado mucho, mucho se le pedirá a cambio; y alguien a quien se le ha confiado mucho, aún más se le exigirá.» Lucas 12:48 NTV

«Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.» 1 Corintios 10:13 NVI

Bajo Su gracia 

Lily

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