Tips para organizar el homeschool

Organización no es que todo está limpio y que parece que no hay niños en casa

Definición de organizar:

  • Acomodar algo en forma ordenada
  • Hacer un plan escrito para ordenar tu día ¿Qué tengo que hacer cada día?
  • Así que planear es: Crear Orden

Pon prioridades para cada día.  ¿Qué cosas son más importantes, lo que no se puede dejar de hacer?

Empieza cada día donde María empezó: a los pies de Jesús. Ora por lo que tienes que hacer, pregúntale al que sabe todas las cosas.

Decide lo que es importante para ti y tu familia. No te compares con otras familias, te sentirás frustrada. Platica con tu esposo para que juntos decidan cuáles son sus prioridades y metas.

Siempre habrá personas que querrán tomar de tu tiempo. Aprende a decir no. Si alguien te pide que hagas algo que no está dentro de tus prioridades, di no. Es una respuesta legítima.

Las prioridades cambian de tiempo en tiempo. Está preparada para cambiar. No te desesperes, cambia siempre que sea necesario.

 

Haz un plan

Las labores del hogar:

Tu familia es un EQUIPO. Tú no tienes que hacer todo. Homeschool no se trata solo de lo académico se trata de desarrollar habilidades prácticas para la vida. Niños y niñas pueden hacer las labores del hogar por igual.

Mi esposo a los ocho años preparaba el desayuno diario para toda su familia de 6 miembros. Obviamente de momento se le tiraba la leche en la estufa o se le quemaba algo pero era una gran ayuda para su mamá (y yo se lo he de agradecer a ella toda la vida jejeje). No te desesperes si tus hijos no pueden hacerlo rápido o bien las primeras veces, no te enojes, ayúdalos a aprender, es un entrenamiento y en un futuro no muy lejano habrán aprendido y a lo mejor hasta te superan. Vas a tener muchos más tiempos de descanso y paz después. No es que te harás floja y ya no vas a hacer nada, sino que podrás aprovechar ese tiempo para aprender más cosas o para jugar más con tus hijos.

Deja recogido en la noche.

Todos pueden hacer sus correspondientes tareas de la casa al mismo tiempo en lugar de que unos estén descansando y otros trabajando. Nosotros hacemos competencias, por ejemplo, si queremos ver una peli o jugar algo ya en la tarde, pues le corremos y recogemos todo entre todos, nos ponemos la piyama y todos a descansar

Nuestro lema: “un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar” las cosas no regresan solas a su “habitación o casita” alguien las tiene que llevar a su lugar y generalmente debería ser quien las ocupó. Desde muy pequeños mis hijos saben dónde se guarda cada cosa y cuando les pido que me traigan algo, es muy fácil para ellos saber dónde está.

Usa cajas, cestos, huacales, etc

El desorden es una cosa insidiosa, si lo dejamos crece y crece hasta convertirse en el monte Everest.

Algo que me he dado cuenta a través del tiempo, es que si hay un poco de desorden, algo pasa en la cabeza de los demás y se hace más tiradero. Si está recogido, lo que alguien no llevó a su lugar, se nota muuucho. Por ejemplo, los zapatos, si alguien dice “los voy a dejar por aquí y luego los llevo a su lugar”, misteriosamente de momento ya no hay un par de zaparos tirados sino dos o tres.

Mejor no llegar al punto de: “¿Por dónde empiezo?” y estar agobiada.

Conquista al desorden no dejes que el desorden te conquiste a ti

Hace tiempo leí un libro que se llama “Manual para el ama de casa desordenada” de Sandra Felton. Me dio algunas buenas ideas.

Una que se me quedó muy grabada es el Método Monte Vernon (lo usan las amas de llaves)

Empiezan por la puerta principal y trabajan en la periferia interna de un cuarto, dejan recogido y limpio y entonces pasan al siguiente cuarto hasta la hora que se tiene programada para limpieza. Recogen su caja de instrumentos de limpieza y al siguiente día empiezan donde se habían quedado el día anterior.

Este método se puede usar, más bien, para organizar una casa. Consigue tres cajas: “cosas por tirar”, “cosas por regalar” y “cosas por cambiar de lugar”. Empiezas por el primer cajón que encuentres y sigues por la periferia para ir después a otro cuarto.

No conserves la pluma que sirve la mitad de las veces, o ese calendario viejo aunque tenga esas bonitas ilustraciones. Es más valiosa tu libertad del desorden que esas cosas. Está deseosa de tomar el riesgo de que a lo mejor después lo puedes necesitar. Tirarlo es menos doloroso comparado con el dolor de vivir desesperanzada con todo el desorden que hay en casa. Esto sólo es para organizar, no para dejar limpio. Cuando hayas hecho lo suficiente por un día (una hora tal vez) PARA. Deja las cajas por ahí y espera hasta el otro día. Este es un maratón no una carrera de velocidad.

Si quieren más ideas y saben inglés, Sandra Felton tiene un sitio: www.messies.com

Algo que mi esposo me dijo cuando nos casamos es que él se esforzaría para comprar aparatos que me ayudaran para hacer más eficientemente el trabajo de la casa. Aparatos como: Lavadora, secadora de ropa, aspiradora, una roomba, etc. (Estos aparatos los considero las «siervas» modernas)

Acabo de leer un artículo sobre las dos prioridades más importantes de las labores de una casa: la limpieza de la cocina y la lavandería. Esas dos, si no se realizan, la casa literalmente se para. Si no lavo las sábanas una semana, puedo, de todas formas, irme a dormir. Pero si no lavo la ropa, llegará el momento en que estaremos desnudos. Si no limpias el baño, todavía se puede usar. Si no recojo la cocina, llegará el momento en que no podré cocinar. ¡Me dejó pensando!

Preparación de comidas

Haz un plan semanal de comidas. Te ahorrará tiempo, dinero y frustración. Nunca vayas de compras con hambre. Compra sólo lo que vas a necesitar durante la semana, lleva un plan.

Lo que yo hacía hasta hace unos meses era que cocinaba solo tres veces a la semana. Repetíamos la comida. Sé que hay muchos maridos que no les gusta así (quizás podrían ceder un poco por hacer homeschool, jejeje) Algo que se me ocurre es cocinar doble, consumir la mitad y congelar la otra. La puedes usar la siguiente semana o al tercer día. Y así ya no repitieron tan “pegado”.

Otra idea es: cocina todo el paquete de arroz, de frijoles o uno o dos kilos de jitomate (lo que siempre se usa para las sopas y guisados: jitomate, cebolla y ajo) y congela en trastes más pequeños o en bolsas Ziploc. Así, si de momento no te dio tiempo de cocinar sacas lo que tienes en el congelador y tienes una comida pronto.

Algo que hice por poco tiempo, fue cocinar en microondas. Lo hice poco por todo lo que se dice de que hace daño y así. Por ejemplo, el arroz queda en 20 minutos, esponjado y sin pegarse. El libro “Cocinando con Microondas” de Maria Enriqueta Bruxiola me fue de mucha ayuda.

Otra sugerencia es planear un tipo de comida por día. Por ejemplo:

Lunes: Pollo, Martes: Pasta, Miércoles: un guisado o estofado, Jueves: Res o pescado, Viernes: Pizza casera. Puedes buscar recetas, escribirlas en tarjetas y ponerlas en un archivero en el bloque de su tipo de comida. Así ya sabes qué comprar para cada semana, en una forma sencilla.

Ahora que mis hijos son más grandes, bueno mi hija desde los 12, hace la comida de los domingos y la cena de los lunes. Mi hijo, si tiene más hambre después de lo que preparé como desayuno, se hace su propio almuerzo entre semana. Cada uno de tus hijos puede hacerse responsable de la comida de un día a la semana. Sólo cerciórate de que antes de ir de compras te digan qué ingredientes necesitan.

Un consejo que he escuchado algunas veces, es conseguir una olla de lento cocimiento. Yo nunca la he usado pero entiendo que puedes poner varios platillos que se van cocinando durante algunas horas y al final ¡Voilá! Tienes tu comida lista. Hay recetarios también para cocinar así. Se me hace que la Thermomix es algo parecido.

Tengo una amiga que usa la olla exprés para cocinar todo. De hecho, es prácticamente la única olla que tiene.

Algo que he agradecido a Dios, es no tener muchos trastes, ollas, cacerolas, sartenes. Como no tengo muchos, pues no puedo dejarlos por ahí sucios y que al final de la cocinada haya una montaña por lavar. Así que voy usando y lavando para poder continuar.

Lavandería

¡¡Nunca se termina!! ¡Me dura el gusto de ver el cesto vacío solo unas pocas horas!

Los niños desde los 4 o 5 años ya pueden lavar su ropa.

Enséñales a separar su ropa de color, blanca, los calcetines, la mezclilla. Aprenderán los colores, matemáticas, responsabilidad.

Los niños pequeños pueden aprender a programar la lavadora. Si saben muy bien cómo usar una tableta o celular, las lavadoras son cualquier cosa. =)

En casa más bien yo pongo la lavadora, mi hijo pasa la ropa a la secadora y la saca y mi hija dobla y reparte a cada quien su ropa. (Esto es por no desperdiciar agua y luz) Quizás tendré que cambiar pronto, que cada quien lave su ropa; ahora que ya es ropa más grande y ocupa un buen espacio en la lavadora.

La meta final es que cada quien se responsabilice de su propia ropa.

Escuela

Prioridades otra vez. Si lo más difícil es matemáticas, que sea lo primero por hacer, cuando se está despierto y descansado.

Planea cada materia según los días que la quieras hacer, escríbelo con lápiz, sí lápiz, la vida cambia y hay que estar dispuesta a hacer los cambios necesarios. Hay enfermedades, carros descompuestos, desperfectos en la casa, etc. que hacen que tu día no salga como lo planeado.

Consigue las herramientas para trabajar. Tenlos a la mano con anticipación. Lápices, cuadernos, libreros quizás, etc.

 

Conclusión

“El tiempo invertido ahora = menos estrés en el futuro”

Ponte, por lo menos, cuatro metas al año por cada niño, esto deben decidirlo como esposos: dos académicas (que lea mejor, que aprenda las tablas, que aprenda las capitales, etc) y dos espirituales o de carácter (que sea más responsable, que sirva más, que sea diligente, etc). Anótalas, y en esos tiempos difíciles sácalas y evalúa, te ayudará a continuar en tu labor. Si en las cosas que no tenían prioridad no están tan bien, no importa mucho pues está cumpliendo las metas que se propusieron este año. Lo otro se podrá convertir en las próximas metas.

Pongan sus propios estándares. ¡¡¡No te compares, es abrumador!!! Tu familia es ÚNICA. Tiene sus propias necesidades, tiene su propio tiempo. Podemos aprender y compartir con otros, pero al final cada familia tiene sus propias necesidades.

¡¡¡DISFRUTA el proceso!!!  Habrá muchas memorias que atesorarás, cosas en las que podrás voltear y decir: ¡¡Dios nos dio Su gracia!! Construye relaciones con tus hijos.

CADA DIA LO VIVIRÁS UNA SOLA VEZ, ¡¡DISFRÚTALO!!

Bajo Su gracia,

Lily

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